Hace ya casi tres décadas, en 1980, el Amado Maestro Ajaib Singh trasladó desde Bucaramanga a Barranquilla a tres iniciados, quienes pronto se dieron a la tarea de agruparse para continuar con la devoción. Poco a poco se unieron más almas y entonces decidieron tomar en alquiler un apartamento pequeño para meditar y hacer el satsang cerca de uno de los parques emblemáticos de Barranquilla, el del Sagrado Corazón. Allí el grupo se incrementó con rapidez y se caracterizó por ser muy amigable y compenetrado. Al principio, se intentaron algunos acercamientos de tipo social, principalmente en torno a la gastronomía, porque en Barranquilla no se conocía la dieta vegetariana. Uno de los amados abrió el primer restaurante vegetariano en la ciudad, atrayendo la atención de muchas más personas. También sirvió para reunir a profesionales en medicinas alternativas, que se sintieron inspirados por el Sendero. Poco a poco se fue formando una pequeña comunidad alrededor de prácticas más sanas de vida para el cuerpo y para el alma, que tuvieron un efecto muy benéfico para la sociedad en general. Sin embargo, con el tiempo, con la Gracia del Maestro y un conocimiento más profundo de Sant Mat, el aspecto social, tan propio de la gente del Caribe, pasó a un segundo plano y se fortaleció la devoción. Entre las decenas de anécdotas que los amados recuerdan de la historia del joven Sangat de Barranquilla están las visitas que hacía el Dr. Molina para impartir, en nombre del Maestro, las Sagradas Iniciaciones. La primera de ellas, ocurrió en 1981, después de la cual los primeros amados viajaron a la India. En ese viaje, el Maestro Ajaib Singh autorizó hacer traducciones directas en los satsangs de las palabras de los Santos, seva que se sigue haciendo hasta el momento. El amor que transmitía el Maestro a través de su Representante fue fructífero, al hacer que muchas más personas se sintieran atraídas por el Sendero Sagrado y lograr que el mismo Doctor sintiera mucha simpatía por la ciudad. Se aficionó a las caminatas por el mar, al agua de coco y a los mangos de azúcar, que saboreaba con el mismo gusto que paladeaba los “regaños” que le propinaba a este Sangat por no tomar suficientemente en serio las palabras del Amado Sant Ji. En la memoria y en el corazón quedan grabadas las carreras de cada visita para conseguir en la ciudad el mismo té que tomaba el Maestro Kirpal, que era el que más le gustaba, lo mismo que las pastas “cabello de ángel” que le apetecían tanto. Un entrenamiento mínimo para los afanes que significaría algunos años más tarde, para un sangat en pleno entrenamiento espiritual, la visita del Amado Maestro Sadhu Ram Ji. Pero volviendo a esa época feliz, hay que decir que El Amado Sant Ji nos regaló como presente de Navidad, durante tres años consecutivos, la celebración de la Sagrada Iniciación el 24 y 25 de Diciembre, unas fechas memorables en las cuales el Maestro derramó tanto gozo espiritual sobre todos nosotros que inclusive la dulce melodía de los villancicos parecía estridente y fuera de contexto. En los años sucesivos el grupo cambió de sede varias veces, una propia y las demás, las casas o consultorios de los Amados. El representante del Maestro autorizó la apertura de varias sedes de satsang en los cuatro puntos cardinales de la ciudad. Bajo Su inspiración se inició un colegio, la Fundación Educativa Amparo de Dios Ajaib Singh, en donde desde entonces se hace el satsang, se inspira a unos 250 niños de limitados recursos económicos a seguir las enseñanzas del Sendero, y se les reparten alimentos vegetarianos. El nivel académico de la institución siempre ha sido destacado -ha recibido la denominación de PEI sobresaliente por el Ministerio de Educación Nacional- gracias a la guía constante de los Santos y el seguimiento fiel a la filosofía de Sant Mat. El primer sitio campestre donde se hizo el satsang -un pequeño lote con un cobertizo sencillo- quedaba en la carretera la Cordialidad, más adelante llegaría el actual Ashram en el municipio de Juan Mina, a veinte minutos de la ciudad. En la década de los noventa se le dio forma legal a las actividades del grupo con la creación de la Asociación Sant Bani del Caribe, se formalizaron los estatutos y la personería jurídica. Posteriormente, seis amados compraron a título personal un lote con la intención de ofrecerlo como ashram. Una década después, en 2004, el Amado Sadhu Ram Ji, en su primera visita a la ciudad, le confirmó a la organización del sangat que aceptaba ese sitio como Ashram, previo desprendimiento del mismo por parte de los amados, como propiedad personal. De otra parte, algunos satsanguis, iniciados en Barranquilla, se sintieron inspirados a llevar a cabo lecturas de los escritos de los Santos en sus lugares de origen, en otros sitios de la Costa como Baranoa -un municipio situado a media hora de Barranquilla- en Santa Marta, en el Magdalena y en Riohacha, en la Guajira. El Maestro Viviente, Sadhu Ram Ji, ha bendecido al Sangat de Barranquilla en tres ocasiones con su presencia física: en 2004, 2005 y 2006. Tuvo la bondad de visitar el colegio y darle su Darshan no sólo a los niños, directivos y profesores iniciados, sino a sus familias. Sin embargo, esa no fue la primera que vez que un Santo Perfecto pisó la Costa Atlántica. Ocurrió con motivo de una pequeña escala técnica que la compañía aérea que transportaba al Amado Sant Ji hacia Bogotá tuvo que hacer en Cartagena. El Maestro Ajaib Singh no descendió del avión, pero una pareja de iniciados logró llegar hasta la cabina a saludarlo y pedirle su Darshan. Posterior a ese encuentro casual y afortunado, se sintieron inspirados para realizar el satsang en esa ciudad. En la actualidad, el grupo de la Costa se ha caracterizado por contar con amados activos en el seva y el canto de bayanes, repartidos básicamente en tres puntos de encuentro en Barranquilla y por lo menos en una sede en las restantes seis capitales. Hasta la fecha se han llevado a cabo en Barranquilla alrededor de veinte sesiones de iniciación, llegando a más de mil las almas iniciadas por los Santos Perfectos de Sant Mat en la región norte de Colombia, un honor inmerecido, que sólo sirve para rendir testimonio de la infinita capacidad de perdón y amor de la que son capaces los Maestros de este Sendero Sagrado.